
La leyenda de los Gigantes Seris
La Nación Comca’ac o seri es rica en cultura y tradiciones. Son hombres y mujeres del mar y de la arena que a lo largo de generaciones han preservado las leyendas de sus antepasados, trayéndolas al presente y heredándolas a futuras generaciones para que se mantengan vivas por siempre.
Una de ellas cuenta la importancia que tiene una de las plantas desérticas que crecen en la región donde viven: el árbol cirio o cototaj en idioma seri.
Se trata de una planta que pertenece a la familia de los ocotillos. Es considerada endémica de Sonora y de la península de Baja California. Es de tallo grueso y puede llegar a crecer hasta diez metros de altura, aunque hay quienes afirman que crecen hasta 20 m.
Posee un tronco grueso y alargado de hasta 25 cm. de diámetro del que crecen extrañas y delgadas ramas perpendiculares que se cubren con hojas de hasta 4 cm. de largo.
Gigantes seris
Entre las plantas que los Seris conocen hay una que nunca tocan, pues la consideran mágica: El cirio. Una de las leyendas seris cuenta el porqué esta tribu no se acerca a esa planta.
Hace muchísimo tiempo, los seris eran hombres y mujeres gigantes que habitaban el desierto.
El dios de estos gigantes los sometió a una prueba: tenían que cabalgar y cazar sobre la tierra.
Los gigantes no montaron a caballo ni cazaron, pero lograron pescar. Sus habilidades les permitían el control del mar, por lo que se establecieron cerca de la costa.
El lugar donde vivían era un territorio plano, sin cerros, por eso el terreno se inundaba con frecuencia. Entonces el dios de los seris decidió formar las montañas para proteger a la gente del agua.
Un día, hubo una gran inundación. Los gigantes huyeron hacia las montañas pero el agua los alcanzó y quedaron convertidos en cirios enormes.
Desde entonces se cree que los cirios sólo crecen en las montañas.
Texto e ilustraciones: Biblioteca Digital del Instituto Latinoamericano de la Comunicación Educativa (ILCE)


